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jueves, 21 de mayo de 2015

Mamá de dos

Ufff...hace mucho tiempo que no escribo en el blog, lo he tenido totalmente abandonado, lo siento :(! Podría dar mil y una razones -o escusas- pero creo que lo más sincero es decir que me faltaban ganas. Hasta que llegó Lucas. Hace dos meses, en la semana 36 de embarazo, Lucas llegó para completar nuestra familia y convertirme en mamá de dos. Y con él llegaron nuevamente las ganas de escribir y compartir. De contar cómo estoy viviendo esta segunda maternidad, en muchos aspectos tan distinta pero a la vez tan similar a la primera. De hablar de partos, postpartos, lactancia, sueño infantil, celos entre hermanos, y muchos otros temas más, algunos ya conocidos y otros por descubrir. Porque cada hijo es único y especial, cada maternidad es distinta, y felizmente puedo decir que sí, sí es posible volver a amar como la primera vez. 

¡Espero que sigan por aquí para compartir e intercambiar experiencias! 


viernes, 28 de marzo de 2014

¡Vamos al nido!


La primera vez que el enano fue a la guardería fue hace 19 meses. Las que me siguen saben que la experiencia no fue del todo positiva y que tres meses después cambiamos la guardería por una cuidadora en casa (pueden leer el post aquí). Es cierto que el cambio se debió principalmente a que el enano se convirtió en un imán de virus y estaba continuamente enfermo, pero también comenté alguna vez que me parecían demasiadas horas fuera de casa para un niño tan pequeño. 

A inicios de este mes, con 2 años y 9 meses, Mateo empezó nuevamente el nido (así se llama por acá). Y hasta ahora la experiencia ha sido muy buena. El proceso de adaptación fue bastante gradual, lo cual me pareció genial; y el horario es sólo mediodía (de 8:30am a 12:30pm) que desde mi punto de vista es suficiente para su edad. 

A Mateo le encanta ir al nido. Obviamente está más grande, entonces disfruta jugando con otro niños y se olvida de nosotros (crecen muy rápido!). Todas las mañanas me dice: "Mami, ¿vamos a mi nido?" Yo le tengo que explicar que primero tenemos que tomar desayuno, vestirnos, lavarnos los dientes y luego podemos ir al nido. Si por él fuera, se levanta de la cama y se va directo jajaja! Siempre entra corriendo y me dice: "Chauuuuu", en todo el mes no ha habido ni una queja o lágrima, todo lo contrario! Ahora, el problema es sacarlo del nido jeje, pero eso lo dejo para otro post ;)

Enfín, estoy muy contenta de que las cosas estén yendo bien, y sobretodo de ver al enano disfrutando tanto con esta nueva experiencia.




PD: Las fotos son cortesía de la profesora del nido :)


¡FELIZ FIN DE SEMANA!


sábado, 22 de marzo de 2014

Un año después...


Vuelvo a escribir. El 31 de marzo se cumple un año desde que dejamos Barcelona para mudarnos a Lima. Desde ese entonces sólo he escrito en el blog una vez, una sola vez. Nos dedicamos a la mudanza, a buscar departamento, a amueblarlo, a pasar tiempo con la familia y con los amigos que no veíamos hace tanto, a buscar trabajo (mi esposo tuvo suerte y consiguió un trabajo fijo en dos meses, yo conseguí un par muy cortitos como consultora independiente y luego una consultoría de un año que ocupa gran parte de mi tiempo y me ha llevado a hacer varios viajes fuera de Lima), a buscar nido y nana (guardería y canguro) para Mateo, enfín...a acostumbrarnos a nuestra nueva vida. Y dejé de lado el blog. Pero el sábado pasado me pasó algo que activó nuevamente mi necesidad de escribir y compartir.

A veces damos las cosas por sentado, pensamos que somos invencibles, que las estadísticas no son para nosotros, confiamos en nuestra buena salud, vivimos con el piloto en automático, nos levantamos, nos duchamos, desayunamos, llevamos a nuestros hijos al cole, vamos a trabajar, volvemos a casa, cenamos, acostamos a los niños y nos acostamos nosotros. Y nos olvidamos que la vida es un regalo, que cada día es una nueva oportunidad, que siempre debemos dar gracias por nuestra salud, por nuestra familia, por estar vivos. Vivir conscientemente y disfrutar cada instante.

El sábado pasado teníamos previsto pasar un relajante día de playa con mis suegros pero un embarazo ectópico roto que generó una hemorragia interna me obligó a pasar por una cirugía de emergencia, a perder una trompa y 1.5 litros de sangre, y a pasar 5 días hospitalizada. Nunca me había sentido tan mal. Felizmente ahora ya estoy en casa recuperándome, aún tengo la hemoglobina baja pero en alza, así que las cosas pintan bien.

Le doy las gracias a todos los que me han apoyado, ayudado y acompañado durante estos días. A mi esposo por tener reacciones rápidas y lograr que llegara a la clínica a tiempo, por organizar la casa, cuidar a Mateo y por supuesto, a mí. A mi mamá por acompañarme todo el tiempo, a mi hermana por su paciencia, apoyo y por estar dispuesta a donar sangre cuando pensaron que podía necesitar una transfusión, a mis suegros por quedarse con Mateo los primeros días, a mi tía, a mi papá, a mi jefa, a mis amigas, a Noelia y a Antonia por ayudarnos con las cosas de la casa, a los médicos y enfermeras. A todos los que se preocuparon por mí. Y a Mateo por ser un campeón, por lo bien que se portó durante todos esos días.

Dicen que cuando pasan cosas feas uno no debe preguntarse el "por qué", sino el "para qué", quizás necesitaba una pausa, un momento de reflexión, un descanso para continuar con más fuerzas, y quizás sea también la oportunidad para volver a este mundo virtual que tantas cosas buenas me ha dado.



viernes, 26 de abril de 2013

Nuestra nueva vida


Poco a poco nos vamos acostumbrando a nuestra nueva vida. Aunque no empezamos el viaje con muy buen pie (tuvimos un retraso de 12 horas en uno de los vuelos) después las cosas han ido saliendo según lo planeado y nos encontramos muy bien. El cambio de horario nos afectó poco, y luego de un par de semanas algo "caóticas", finalmente tenemos nuevamente una rutina y cierta estabilidad.

Parece mentira pero, aunque tenía muchas ganas de volver a este mundo virtual y muchas cosas que contar (empezando por cómo sobrevivir a un vuelo de 12 horas con un enano de 22 meses), no lograba encontrar el "cómo", y hace un mes que no publico nada.

Ayer se me ocurrió que sería una buena idea hacerlo a través de fotos, de nuestras primeras fotos "al otro lado del charco". Así que aquí les dejo unas pocas, espero pronto recuperar la inspiración y poder contarles con palabras algo más sobre nuestra nueva vida.





Nuestra llegada coincidió con los últimos días del verano, así que pudimos disfrutar de la playa. Mateo estaba fascinado, no dejaba de repetir "agua agua agua" y a pesar de que el agua es muy fría, no dudó en darse un baño.





Seguimos disfrutando de las mañanas (y algunas tardes) en el parque. Tenemos la suerte de tener muchos parques cerca de casa, y además con mucha vegetación.







También hemos aprovechado para salir en familia y con amigos que no veíamos hace mucho tiempo; así como pasar tiempo con los abuelos y tíos. Imprescindible pasear por el malecón con vistas al Océano Pacífico. 

¡Un fuerte abrazo y feliz fin de semana!

martes, 26 de marzo de 2013

¿Cómo te sientes?


Me pregunto si sabes lo que sucede y sobretodo, cómo te sientes. Intento explicarte cada día que nos vamos a vivir a otro país, donde tendremos una casa distinta, iremos a otro parque y harás nuevos amigos. Estaremos junto a los abuelos y tíos, que ahora te hablan a través del ordenador.

Intuyo que entiendes que pronto las cosas cambiarán. Hay mucho movimiento en casa, la mayor parte de tus juguetes no están, nos despedimos de la gente de forma distinta a la habitual, y papá y yo estamos algo nerviosos. A veces lloro. No me da miedo el cambio, no hijo, nunca me han dado miedo los cambios. Los cambios son lo único constante en la vida y es bueno que lo sepas. Como siempre digo, la vida son etapas, se cierra una pero se abre una nueva, distinta a la anterior. Nos esperan nuevas experiencias y nuevos aprendizajes. Sé que todo va a salir muy bien, pero no puedo evitarlo, me emociono. Son muchas las cosas que siento.

Me tranquiliza verte sonreír y jugar como siempre, me da fuerzas y energía. Comes bien, duermes tranquilo, hablas mucho y no estás quieto ni un segundo. Me enseñas cada día que la vida es hoy, y que hay que disfrutar cada instante. Eres feliz y nos haces inmensamente felices. Estoy segura, mi vida, que esto seguirá igual vayamos a donde vayamos.

viernes, 22 de marzo de 2013

Hasta pronto Barcelona


No me gustan las despedidas, pero son inevitables y en ocasiones, necesarias. A pocos días de tomar el avión que nos llevará a nuestro nuevo hogar sé que ha llegado el momento de despedirme de Barcelona, la ciudad en la que he vivido los últimos seis años y donde he crecido mucho tanto a nivel personal como profesional. 

Una ciudad de la que me enamoré a primera vista, a la que vine a estudiar y me quedé a trabajar. Donde descubrí el yoga y fui al mejor taller de pintura que he ido en mi vida. Una ciudad donde he hecho muy buenos amigos que estoy segura me acompañarán para siempre -aunque sea a la distancia-, y quizás lo más importante, donde me convertí en mamá. La ciudad donde empecé este blog, que me abrió las puertas de un mundo virtual lleno de personas, proyectos, negocios, ideas e iniciativas cargadas de energía, positivismo e ilusión. La ciudad donde Mateo dio sus primeros pasos, dijo sus primeras palabras y ha hecho sus primeros amigos.

Por todo esto y mucho más, Barcelona ocupará siempre un lugar muy especial en mi corazón. Muchas gracias Barcelona, y por supuesto, muchas gracias a todas esas personas que nos han acompañado en esta maravillosa aventura.



lunes, 4 de marzo de 2013

Pausa temporal + {100 seguidores}


A menos de un mes del gran día, es necesario que dedique la mayor parte de mi tiempo libre -es decir cuando Mateo duerme- a ordenar, limpiar, seleccionar, tirar, encajar y hacer maletas; por lo que muy a pesar no voy a poder actualizar el blog con la frecuencia que me gusta. Intentaré seguir participando en los miércoles mudos, visitar los blogs que sigo y pasar de cuando en cuando por twitter y facebook -es cierto que tampoco lo hago mucho ya que soy de las "raras" que no tiene internet en el móvil-, pero estas próximas semanas se me verá poco por el mundo 2.0. 

Eso sí, prometo que pronto volveré con la misma o incluso más fuerza. Este blog es muy especial para mí. Lo empecé con el objetivo de compartir mis vivencias como mamá primeriza y a tiempo completo, y como suele suceder casi siempre, he recibido mucho más de lo que he dado. Me ha permitido conocer gente maravillosa que al igual que yo comparte sus experiencias a través de blogs, twitter o facebook, gente que no conozco personalmente pero que siempre está dispuesta a tenderte una mano y de la cual aprendo cada día algo nuevo; así como iniciativas, proyectos y negocios que no tenía la menor idea que existían -es increíble todo lo que se cuece en la red!!!- y que me fascinan, detrás de los cuales hay siempre personas encantadoras con una gran ilusión.




Y por último, no quería dejar de mencionar que ya hemos alcanzado y pasado los 100 seguidores!!! Muchas gracias!!! Espero realmente cubrir sus expectativas, que lo que encuentren en este blog les sea de utilidad, y sino, que por lo menos pasen un buen rato :-)

¡Un fuerte abrazo y feliz semana!

lunes, 25 de febrero de 2013

Malestar...¿virus o nervios?


Desde hace unos días no me encuentro del todo bien. No sé si he cogido un virus de esos no identificados o si es más bien algo psicosomático (no sería la primera vez que me pasa, aunque con otros síntomas), una manifestación física de los nervios y la preocupación que tengo por el traslado y todo lo que ello conlleva. Me duele la cabeza, tengo un poco de malestar estomacal y por las tardes me entran escalofríos aunque a la vez siento mucho calor en la zona de la cara. Qué cosas más raras...

En fín, por ahora lo voy controlando con ibuprofeno y paracetamol, espero que esto se vaya en unos pocos días tal como vino. También debo decir que papá está siendo un gran apoyo, no saben cómo le agradezco su ayuda. Este fin de semana prácticamente ha sido él el que se ha hecho cargo del enano. Felizmente hoy que me toca quedarme sola me encuentro algo mejor, quizás el hecho de ser consciente de los nervios y preocupación ayuda a que el malestar físico desaparezca. 

Papá me ha dicho que sería una buena idea que practique algo de yoga, y creo que tiene razón. Siempre me ha ido muy bien para liberar tensiones y recuperar el bienestar físico y la calma. Además, sé que éste es un cambio importante para Mateo y quiero transmitirle tranquilidad y seguridad. Estoy segura que finalmente tendremos todo listo para el día que cojamos el avión, pero a veces me agobio y angustio pensando en lo mucho que tengo por hacer y gasto energía inútilmente en pensamientos en lugar de actuar. Es que no sé ni por dónde empezar...¿Algún día cambiaré?

lunes, 4 de febrero de 2013

Ni un solo día


Papá estuvo un par de días de viaje por trabajo. Es la tercera vez que viaja desde que nació Mateo. La primera fue cuando tenía unos 5 meses, la segunda cuando acaba de cumplir un año, y esta última cerca a los 20 meses. El segundo viaje fue el más largo, una semana entera. Recuerdo que terminé agotada. Mateo dormía bastante mal en esa época -hemos mejorado mucho- y a eso se sumó el hecho de que cogió un virus y estuvo un par de días con fiebre.




Pero ha sido esta última vez la que he notado más claramente un cambio de comportamiento en Mateo por la ausencia de papá. Estaba más mimoso que de costumbre, quería llamar todo el tiempo mi atención, no durmió bien, y como consecuencia cogió un par de rabietas -aún no son muy frecuentes-. Pero lo más "interesante" -por llamarlo de alguna manera- fue su reacción al ver a papá por skype. Estaba en medio de una rabieta cuando apareció papá en el ordenador, se calló instantáneamente, miró a papá y su primera reacción fue retirarse, como enfadado. Luego, ante los llamados de papá, se acercó nuevamente y lo saludó y sonrió. Empezó a moverse de un lado a otro y no perdió la oportunidad de tumbarse en el suelo y gritar. Definitivamente estaba intentando llamar su atención. Yo me pregunto que pasaría en ese momento por su cabecita.




Cuando volvió papá la felicidad de Mateo era inmensa. Quería estar todo el tiempo con él, jugar, reír...lo había echado mucho de menos. Y papá no se quedaba atrás. Me pidió que retrasara la hora de dormir de Mateo para poder verlo y no quería por nada que se fuera a la cama. Al verlos pensé que en estos 20 meses yo no me he separado ni un solo día de mi enano. He ido a trabajar, a algún curso de formación, a unas 4 o 5 cenas con compañeros de trabajo, pero siempre he visto a Mateo en algún momento del día. Sé que ese día sin vernos llegará, ya sea por un viaje de trabajo, por pasar un fin de semana en pareja -lo cual no estaría nada mal-, o por algún otro motivo. Pero no sé cómo me sentiré, ni cómo reaccionará él.

¿Cuánto es el mayor tiempo que te has separado de tus peques? ¿Cómo te sentiste? ¿Cómo reaccionaron ellos?

jueves, 17 de enero de 2013

¡Nos vamos!


Cuántas ilusiones, nervios, expectativas, cambios, proyectos, retos, dudas, alegría y a la vez nostalgia se esconden tras estas dos sencillas palabras. L@s que me siguen desde el inicio quizás leyeron esta entrada en la que comentaba que hace un tiempo, sobretodo desde que nació Mateo, venía pensando que probablemente había llegado el momento de volver a nuestra ciudad natal, junto a nuestras familias y amigos de toda la vida.


La decisión está tomada, y los primeros pasos ya han sido dados. En poco más de dos meses cogeremos un avión que nos llevará nuevamente al otro lado del charco. Son diversos los motivos -familiares, económicos y laborales- que nos han llevado a tomar esta decisión, y ahora mismo consideramos que es lo mejor para todos.

Pero a pesar de todo, va a ser difícil despedirnos. Hace varios años que vivimos aquí y Barcelona es una ciudad que nos encanta y en la que nos sentimos muy cómodos. Es complicado "empezar de nuevo" en otro lugar, aunque sabemos que allá tenemos el gran apoyo de nuestros familiares y amigos; y además llevamos con nosotros la experiencia de estos seis años. Vamos a extrañar mucho lo que dejamos atrás, en especial a la gente que hemos conocido durante estos años. 

Nos espera mucho trabajo para los próximos meses, ¡ya saben cómo son las mudanzas! Para empezar, les cuento que vuelvo a ser mamá a tiempo completo a la vez que voy preparando las cosas para este nuevo reto que tenemos por adelante.

"Aprendiendo a ser mamá" se muda de ciudad, de país y de continente, pero el espíritu seguirá siendo el mismo. Empezamos esta nueva etapa con mucha ilusión. 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Los tres

Después de más de dos meses seguidos de visitas -mi hermana, su novio, mis suegros- volvemos a estar solos los tres. Este fin de semana nos ha tocado decir adiós a los abuelos y, aunque no voy a negar que han habido días en los que me he sentido algo agobiada por tener tanta gente en casa, siempre entristece despedirse y los vamos a echar mucho de menos. 

Al igual que mi hermana y su novio, nos han ayudado muchísimo con Mateo. Además, papá y yo hemos podido salir juntos a cenar, a tomar una coca-cola al bar de abajo o a hacer la compra ¡Muchas gracias! Pero principalmente, han cuidado al enano los días que se ha enfermado y no ha podido ir a la guarde, que no han sido pocos.

Mateo ha estado feliz durante estos meses. Cómo no iba a estarlo si ha tenido atención permanente. Ha compartido con ellos juegos, risas, paseos, baños, comidas, y algún llanto, por supuesto. Estaba fascinado de tener compañía más allá de mamá y papá. Y a pesar de que los primeros días no entendía muy bien qué pasaba y se mostraba algo temeroso, no fue difícil que les cogiera confianza y terminó robándoles el corazón.

Para mis suegros también han sido dos meses intensos, durante los cuales han podido disfrutar a su nieto en todas sus facetas, así como ver de cerca su desarrollo.

Hoy volvemos a la "normalidad", a nuestras rutinas de siempre, a nuestra vida de tres.

lunes, 8 de octubre de 2012

Reflexiones...

{de una mamá que trabaja fuera de casa}

A escasas semanas de haber empezado la guardería y de haberme reincorporado al mundo laboral, siento lejanos aquellos días en los que me dedicaba casi por completo a cuidar a mi enano. Luego de desayunar y despedir a papá nos vestíamos y, para evitar el calor del mediodía, nos íbamos a la calle. El enano me acompañaba a tomar un cortado y de ahí directo al parque.

Columpios, tobogán, tierra, hojas, pelotas, niños, más niños, abuelos, cuidadoras, juguetes. Así transcurría nuestra mañana. Cerca del mediodía volvíamos a casa para comer y dormir la siesta. Por la tarde jugábamos un poco en casa, merendábamos y casi siempre, volvíamos a salir. A pasear, a comprar algo que nos hacía falta o nuevamente al parque. Al final de la tarde papá nos daba el encuentro, nos íbamos a casa, baño, cena, y a dormir. 

Hoy nuestra rutina es muy distinta. A las 6:30am estamos todos despiertos. Me baño, preparo el desayuno, desayunamos, preparo el tupper, termino de arreglarme y a las 7:30am salgo rumbo al trabajo. Mientras tanto papá cuida al enano y aprovecha algún hueco para bañarse. Una vez que yo me he ido le da el desayuno, lo viste y lo lleva a la guardería, donde se queda hasta las 5:00pm que voy a buscarlo.

Tengo que confesar que tenía ciertos reparos en llevar al enano a la guardería. Tal como comenté en este post se me encogía el corazón de solo pensar que iba a estar tantas horas fuera de casa y lejos de nosotros, compartiendo cuidadora con otros diez, once o doce niños, y sin los abrazos, besos y caricias de mamá a los que estaba tan acostumbrado. Me preocupaba el tema de las infecciones, la hora de la comida -desde hace unos meses no le gusta que le den de comer- y principalmente, la siesta.

A pesar que lo extraño horrores, no voy a negar que me siento bien de haber vuelto a trabajar fuera de casa, me gusta estar con otros adultos, conversar de cosas que no tengan nada que ver con los niños y tener más tiempo para mí. Además, soy consciente de que hoy en día tener un trabajo es prácticamente un lujo, y tengo que cuidarlo como oro.

Por otro lado, veo que el enano está bien en la guardería. Le dan bastante atención, se preocupan de que coma bien, que duerma la siesta y ha aprendido muchas cosas nuevas. Cuando me ve entrar a la clase se alegra muchísimo y siempre tiene una sonrisa de despedida para su profesora.

Lo de las infecciones es un tema aparte. Desde que empezó la guardería los mocos y la tos nos acompañan -ahora mismo está con bronquitis- lo cual implica tener un plan alternativo para cuando no puede ir a la guardería. Felizmente ahora tenemos a mis suegros de visita y nos pueden ayudar cuidando al enano, pero sino tendríamos que pedir vacaciones en el trabajo o buscar una canguro. La verdad es que las cosas se complican un poco cuando no tienes familiares cerca para echarte una mano.

Pero a pesar de todo, sigo pensando que casi 9 horas diarias de guardería es demasiado para un niño tan pequeño. Cuando lo voy a buscar lo noto más cansado que de costumbre y como consecuencia un poco fastidiado. Personalmente creo que lo ideal sería que pasara sólo medio día en la guardería, y que pudiera comer y dormir en casa, a su ritmo. Así como pasar la tarde jugando tranquilo, a su aire, ya sea en casa o en el parque.

Mi reflexión final es que creo que para poder cumplir con nuestras obligaciones estamos forzando a nuestros hijos a llevar un ritmo de adultos, sin respetar del todo sus tiempos y necesidades. Por otro lado, es poco el tiempo que podemos compartir con ellos durante la semana. Por eso, seguiré insistiendo en que necesitamos un cambio, ellos también lo necesitan y nos lo agradecerán.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Guardería, visitas y vuelta al trabajo

Hace como un mes comenté en este post que septiembre sería un mes de muchos cambios. Ya estamos en septiembre y los cambios no se han hecho esperar. 

Empezamos hace algunos días con la guarde del enano. Las cosas poco a poco van mejorando. El lunes y hoy el enano se quedó el día completo, y aunque por la mañana lo dejamos llorando, por la tarde lo encontramos tranquilo, y la profe nos dijo que había comido bien, había dormido y había estado jugando con los otros niños. Así que al parecer el enano se está adaptando, tal como me aconsejaron teníamos que darle más tiempo. ¡Muchas gracias por sus comentarios! La verdad es que me han ayudado bastante ;)

Las visitas que teníamos programadas están llegando poco a poco. Mi hermana y su novio llegaron el lunes y hoy han partido a visitar otras ciudades europeas, el mismo día en que han llegado mis suegros ;) El enano está un poco sorprendido con todo este alboroto, hace un tiempo que no veía a su tía ni a sus abuelos, así que se comporta de forma amigable pero temerosa a la vez, les sonríe pero no quiere que lo cojan en brazos. Me imagino que poco a poco les irá cogiendo confianza y se acostumbrará a tener nuevas personas en casa. 

Y por último, mi vuelta al trabajo está cada día más cerca. El próximo lunes me reincorporo después de 15 meses de excedencia. Espero que no se me haga muy duro, y que pueda con todo.

Así que ya ven, no tengo tiempo para aburrirme. Tanto así que hoy me olvidé del miércoles mudo ;((( Será para la próxima...

lunes, 3 de septiembre de 2012

Quince meses


Hoy cumples quince meses. ¡Qué rápido se pasa el tiempo! Casi sin darnos cuenta has dejado de ser un bebé para convertirte en un niño, y espero que estos quince meses en los que hemos estado juntos todo el tiempo te hayan preparado para afrontar los cambios que viviremos en los próximos días (te vas a la guarde y mamá a trabajar, ¡te voy a extrañar mucho!).

Dos meses

Aún no andas, te pones de pie y avanzas sujetándote de las paredes y de los muebles, pero todavía no estás listo para soltarte. Cuando te cojo de las manos para ayudarte a caminar te enfadas y te sientas. Lo tienes muy claro. No te sientes seguro, cuando estés preparado te soltarás a andar y no habrá quien te pare. Como todo niño tienes tus ritmos y nosotros debemos respetarlos. 

Lo mismo pasó con el gateo ¿recuerdas?. Te colocaba boca abajo para estimularte a gatear como me habían recomendado y te enfadabas, así que dejé de hacerlo. Y un buen día empezaste a gatear y no paraste más. Ahora te mueves por toda la casa a gran velocidad. Sin embargo, no has olvidado la forma de desplazarte que desarrollaste antes de gatear: culear. Cuando no quieres soltar tus juguetes o por alguna otra razón no te sientes seguro gateando, culeas. Papá y yo ya nos acostumbramos, pero a la gente le hace mucha gracia.

Tres meses, mirando los árboles. 

Estás en pleno descubrimiento del mundo. Observas con gran atención cada cosa que sucede a tu alrededor y quieres tocar todo lo que se cruza por tu camino. A veces te enfadas cuando no te dejamos coger algo. Has aprendido a encender y apagar la luz y a colocarte los teléfonos en la oreja. Sabes decir "hola" y "adiós" con la mano y a dar besos volados. Te gusta mucho esconderte detrás de las cortinas, cojines o libros y pasarme la voz para que yo diga: "¿Dónde está Mateo?". Eres un pequeño lector. Me fascina ver cómo pasas las páginas de tus libros con gran concentración. 

El pequeño lector

Este verano hemos descubierto que adoras el mar. Te dejamos en la arena y te vas culeando hacia el mar. Disfrutas sintiendo cómo las olas revientan sobre tu cuerpo. También te encantan los perros. Cada vez que ves uno sonríes y te emocionas, por eso hay días en que te llevo al parque especialmente a ver a los perros que sacan a pasear. Podemos pasarnos un buen rato ahí. Y la música. Cuando escuchas una canción que te gusta me miras y empiezas a moverte al ritmo de la música, siempre sonriendo. 

Seis meses

Ya dices unas cuantas palabras: ma ma ma ma, pa pa pa pa, aguaaaa y caca que la utilizas para una gran variedad de cosas, aunque cambias el tono. Hemos superado la "rebelión en la trona" y ahora comes bien y casi de todo. Ya no comes papillas y te gusta coger la comida tu mismo, con las manos. Te encanta el queso fresco y el yogur, como a mí. Hemos aprendido que la mejor forma de darte fruta es en zumos, así que eso hacemos. Lo del sueño todavía no lo hemos solucionado. Te cuesta dormir y te despiertas varias veces por la noche. Además, siempre madrugas. Antes de las 7am ya estás listo para empezar el día.  

Te gusta que te lleve al parque; ahí juegas con tus pelotas, te subes al columpio y al tobogán. Hemos descubierto que eres un coqueto. Haces ruidos para llamar la atención (sobretodo de las chicas) y cuando consigues que te miren regalas una de tus preciosas sonrisas. No hay quien se resista. 

Con las pelotas

En el columpio

Pero lo más importante es que veo que eres feliz. Tus sonrisas me lo demuestran cada día. 



¡FELICES QUINCE MESES MI VIDA!

jueves, 7 de junio de 2012

¿Dónde está papá?


Papá se afeitó la barba. Este hecho, por intrascendente que parezca, significó todo un trauma para Mateo. Un día antes del tan esperado primer cumpleaños del enano, papá hizo una sospechosa incursión al baño y salió unos veinte minutos después, oh sorpresa, ¡sin barba!

Hace un buen tiempo que ya estaba pensando en afeitársela, sobretodo porque a Mateo le molestaba cuando lo besaba, y le dejaba un montón de pequeñas marquitas en la piel. Así que ese día, sin decir nada, papá decidió hacer un cambio de look. 

Al enano esto no le gustó nada. Nunca nos hubiéramos imaginado que podía sorprenderlo y asustarlo tanto. Cuando vio a papá salir del baño sin barba no hizo más que romper a llorar a lágrima viva sin parar. Papá lo cogió en brazos rápidamente pero en lugar de cesar, el llanto empezó a volverse más y más fuerte. Así que tuve que salír yo al rescate, lo cogí en brazos e intenté calmarlo y explicarle que ese hombre sin barba era papá, el mismo que había estado junto a él durante su primer año.

Pero creo que Mateo no estaba muy convencido de esto. Se calmaba un poco y al cabo de unos segundos miraba nuevamente a papá y vuelta a empezar. Así estuvimos como media hora hasta que, no recuerdo muy bien cómo, empezó a tranquilizarse y a reconocerlo nuevamente. Cuando le regaló una de sus preciosas sonrisas supimos que las cosas habían vuelto a la normalidad.

No me cabe duda que esta anécdota nos acompañará por mucho tiempo y seguramente en unos cuantos años nos reiremos los tres juntos al recordar este momento.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Cerrando etapas


El fin de semana pasado se celebró el primer cumpleaños de la hija de una de mis mejores amigas, que vive en Perú. Este fin de semana se celebra el primer cumpleaños de Mateo. Por obvias razones, ni yo pude estar en el cumple de la hija de mi amiga, ni ellas podrán estar en el de Mateo. Esto me ha llevado a escribir este post.

Han pasado casi seis años desde que cerré una etapa de mi vida para comenzar una nueva y muy distinta a la anterior. Me casé con el papá de Mateo, renuncié a un trabajo estable y juntos decidimos dejar nuestra Lima natal para estudiar una maestría al otro lado del atlántico, en Barcelona. Un año después terminamos la maestría y como estábamos enamorados de Barcelona -de su centro, sus playas, su clima- conseguimos un trabajo y nos quedamos por estos lares.  

Hoy, pasados los treinta y con un hijo, empiezo a pensar que quizás ha llegado la hora de hacer maletas, volver a cruzar el charco, cerrar esta etapa e iniciar un nuevo proyecto junto a nuestras familias y amigos de toda la vida. Aunque pueda parecerlo, no creo que sea volver a empezar. Es cierto que allá no tenemos trabajo, ni casa, ni coche, pero llevamos con nosotros la experiencia de estos seis años.

Vivir, estudiar y trabajar en un país que no es el tuyo es muy enriquecedor. Esta experiencia me ha permitido, entre otras cosas, conocer gente nueva con costumbres distintas a las mías, entender otra manera de hacer las cosas, viajar a ciudades y países a los que nunca antes se me había ocurrido ir, probar nuevas comidas, aprender a llamar a las mismas cosas de otra forma y ver el mundo desde una perspectiva diferente, desde la perspectiva del "primer mundo", para descubrir que en mi país aún hay mucho por hacer.

Vivir un tiempo en un lugar donde no tienes "pasado" y casi nadie te conoce tiene también sus ventajas. Por momentos te sientes un poco más libre. No tienes que cumplir con ningún cumpleaños, boda o cena familiar a la que no te apetece ir. No tienes que dar explicaciones, nadie te juzga o critica, nadie opina sobre lo que haces o dejas de hacer. Casi no he tenido que soportar esos inoportunos -aunque normalmente bien intencionados- comentarios, consejos, críticas, sugerencias y opiniones relacionadas con la crianza de mi hijo -algunas veces las he recibido por skype, pero no es lo mismo- y he podido actuar libremente, haciendo las cosas que creo mejor para él.

Pero no puedo negar que estar lejos de casa, de la familia y de los amigos es difícil, muy difícil. He vivido momentos de profunda soledad. Días en los que sentía que necesitaba desesperadamente un abrazo de mi madre, un beso de mi hermana o una conversación frente a frente con alguna de mis mejores amigas. Cuando estaba embarazada sentía esto con mucha frecuencia. En ocasiones me he sentido diferente, aislada, con pocas cosas en común con los demás. Me he perdido navidades en familia, las bodas de mis mejores amigas, cumpleaños y unos cuantos nacimientos. Ahora que tenemos a Mateo esto lo siento más. Quisiera que él viva y comparta con abuelos, tíos y primos estos momentos tan especiales. 

Siempre he empezado que la vida son etapas. No hay que tener miedo de cerrar una para abrir otra nueva. Cada etapa nos aporta algo distinto, nos enriquece y nos ayuda a crecer como personas.

viernes, 11 de mayo de 2012

De cambios y malas noches

Mateo -imagino que como la mayor parte de los niños y también como muchos adultos- es muy sensible a los cambios. Cualquier cambio en su rutina o en su ambiente le afecta. La visita de un familiar o amigo, unas vacaciones, un viaje, hacer alguna siesta fuera de casa o quedarse una noche con la canguro -bueno, esto sólo lo hemos probado una vez y fue un desastre- son solo algunos ejemplos de situaciones que alteran su comportamiento. 

La consecuencia más inmediata y visible es una mala noche. Esa noche resulta más difícil de lo normal dormirlo, se despierta varias veces, en ocasiones se despierta y no vuelve a dormirse hasta una o dos horas después, y normalmente se despierta muy temprano por la mañana. Obviamente al día siguiente está muy cansado, y por la tanto, muy fastidiado. Llora seguido, no quiere comer y se aburre de todo rápidamente.

Esta semana ha sido una de esas, hemos recibido en casa a varios familiares a los que Mateo no veía hace mucho, y por lo tanto las noches han sido terribles -aunque a diferencia de otras veces los días han estado llenos de juegos y risas con tí@s que no hacen más que engreirlo, abrazarlo y besarlo-. De miércoles para jueves se despertó a la una de la madrugada y no conseguimos que volviera a dormir hasta las tres. Ayer felizmente durmió hasta las cinco de la madrugada con unos tres despertares pero a esa hora ya no quería dormir más. Finalmente a las seis su papá logró que se quedara nuevamente dormido hasta las ocho. 

Espero que esta noche sea mejor porque la única manera de sobrevivir estos últimos días ha sido a punta de café -de mucho café- y creo que no dormir bien y tomar mucho café no debe ser exactamente lo mejor para mi salud. 

¡Buenas noches! 
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