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jueves, 21 de febrero de 2013

Propuesta de colaboración ¿Qué opinan?


Desde hace un tiempo estoy pensando que sería interesante contar con la colaboración de algún profesional relacionado con temas de maternidad e infancia en el blog. Unos días atrás tuve la oportunidad de conocer personalmente a Gemma Cánovas Sau, Psicóloga especializada en Psicología de la Mujer, Maternidad e Infancia, con quien mantuve una conversación que me permitió saber que comparto muchas de sus ideas sobre la maternidad. Le hice la propuesta de colaboración y le pareció una buena idea. 

Gemma Cánovas Sau es autora del libro El oficio de ser madre. La construcción de la maternidad y publica artículos en revistas especializadas. En la actualidad asesora a centros psicopedagógicos, escuelas, guarderías y Centros de Atención Municipal a la Mujer. Es consultora en adopción y reproducción asistida. Es miembro de la Sección de "Psicologia de les Dones" del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña y da clases en la Facultad de Psicología Blanquerna-Ramon Llull. Por otra parte, es colaboradora técnica del programa de prevención de la violencia del Ayuntamiento de Barcelona e imparte cursos y talleres a profesionales y asociaciones de mujeres en diferentes comunidades autónomas.

La idea inicial es que Gemma publique un artículo mensual en este blog. Pero antes que nada me interesa saber su opinión. ¿Qué les parece la idea? ¿Les gustaría que el blog tuviera algún que otro artículo más "profesional"? ¿Qué temas les interesaría que tratara Gemma?

Para conocer un poco más sobre Gemma les dejo algunos enlaces:

Página web: www.gemmacanovassau.com
Blog: http://eloficiodesermadre.blogspot.com
E.mail: nova@gemmacanovassau.com

¡Gracias!

domingo, 2 de diciembre de 2012

De guardería a cuidadora en casa

A los tres días de volver a la guardería después de quedarse una semana en casa, Mateo volvió a enfermarse. El viernes de la semana pasada empezó con vómitos, luego diarrea, y de ahí vinieron nuestros amigos los mocos y la tos. Esto nos llevó a tomar la tan postergada decisión: a partir del lunes se quedará en casa con una cuidadora por tiempo indefinido.

El primer mes de guardería fue relativamente bien, pero a inicios de octubre -después de varios días con mocos y tos- cogió una bronquitis. A partir de ese momento ha ido enganchando un virus tras otro. Al recuperarse de la bronquitis cogió un fuerte resfriado, luego un virus al estómago con muuuchos vómitos, otra resfriado, otra bronquitis y finalmente lo del fin de semana pasado, de lo cual aún no se ha recuperado del todo.

No ha sido fácil tomar esta decisión. Por un lado estábamos contentos con la guardería, y nos parecía que Mateo también lo estaba -de hecho, me da un poco de pena que se pierda las actividades y el día a día con sus compañeritos-, y por otro lado, siempre he tenido ciertos reparos en dejarlo solo durante ocho horas con una persona que no sea de la familia. Pero esta situación no nos permitía vivir tranquilos, y creemos que la decisión que hemos tomado es lo mejor para él, y por lo tanto, para todos. 

Pienso que no es bueno ni justo para él tener que soportar un virus tras otro, y por consecuencia, medicamento tras medicamento. Sé que con este cambio no vamos a evitar que se enferme, y soy consciente de que ésta es la única manera que tienen los niños de ir creando defensas, pero sinceramente espero que la frecuencia de las enfermedades disminuya y que las defensas las vaya creando poco a poco, y no de golpe como ha pasado en estos últimos 2 meses.

En paralelo, el pediatra le ha mandado a hacer análisis para ver si no necesita algún tipo de refuerzo, porque cuando le comenté a la profesora que dejaba la guardería me dijo: "Es que lo está pasando muy mal, es el que más se ha enfermado de todos. Quizás tiene las defensas bajas".    

Por otro lado, estoy segura que papá y yo vamos a estar más tranquilos. No sólo al verlo mejor de salud, sino que de este modo no tendremos que rompernos la cabeza día tras día pensando cómo nos organizamos  para que Mateo pueda quedarse en casa. Como comenté anteriormente, mis suegros estuvieron un tiempo de visita, y ellos nos ayudaron cuando el enano se puso enfermo, pero ahora que se han ido y estamos nuevamente solos los 3, nos está resultando bastante complicado organizarnos. 

Estos últimos días papá y yo nos hemos cogido días de vacaciones para quedarnos con él, pero esto es algo que podemos hacer puntualmente y no de forma continua. Así que a partir del lunes Mateo se quedará con una cuidadora. Afortunadamente, es una chica que conocemos bastante bien, tiene experiencia cuidando niños pequeños y es muy cariñosa con mi enano. ¿Durante cuánto tiempo se quedará en casa? No lo sé. Prefiero esperar que pasen los meses de más frío y darle la oportunidad a su cuerpo de que se recupere.  

Ya iré contando cómo nos va con este cambio.

¡Feliz domingo!

viernes, 16 de noviembre de 2012

¿De nuevo?


¿Qué tiene? Bronquitis. ¿Otra vez? Sí. ¿Tratamiento? Ventolín y continuar con el jarabe que está tomando. ¿Cuánto tiempo es recomendable que se quede en casa? Una semana.

Así estamos. Mateo enfermo nuevamente desde el miércoles. El pobre va enganchando una enfermedad tras otra. Mis suegros se están quedando con él estos días pero el lunes se van y a partir de entonces tendremos que organizarnos de otra manera. 

Llamé a la canguro que conozco y felizmente tiene disponible el lunes y el martes, así que vendrá a cuidar a Mateo. Prefiero que se quede en casa por lo menos hasta el miércoles para intentar que se recupere lo máximo posible. Este fin de semana también nos quedaremos en casa, para descansar y evitar el aire frío que suele haber en esta época.

Sigo pensando en la alternativa de sacar a Mateo de la guardería y contratar una cuidadora en casa -más ahora que los abuelos se van-, pero no termino de decidirme. Tengo la -ilusa- esperanza de que ésta sea la última por un buen tiempo. 

viernes, 9 de noviembre de 2012

En casa


Mi enano está nuevamente enfermo y estos días ha tenido que quedarse en casa. El martes me llamaron de la guarde para que lo fuese a buscar porque tenía fiebre, 38,6ºC. Felizmente papá se pudo organizar y salir a buscarlo, porque yo tenía que terminar un trabajo que debía entregar ese mismo día.

En un principio parecía que tenía lo mismo que las veces anteriores: mocos, tos y fiebre. Tratamiento: apiretal para bajar la fiebre y esperar a que el virus desaloje su cuerpo. El miércoles parecía estar mejor, pero la madrugada de miércoles para jueves empezó con vómitos. Pensamos que era producto de la tos -algo que le ha pasado antes varias veces- pero al ver que no cesaban empezamos a preocuparnos.

Por la mañana del jueves el panorama no era muy bueno. Mateo no dejaba de quejarse -le dolía la pancita supongo- tenía muy mala cara y vomitó un par de veces. Así que decidimos ir a urgencias. Yo me cogí el día de vacaciones para acompañar a mis suegros, porque me parecía demasiada responsabilidad para ellos. Tratamiento: suero líquido, y si por la tarde seguía igual volver a urgencias.

Nos fuimos a casa y Mateo continuó con los vómitos. Tomaba el suero y al cabo de un rato lo devolvía. Lo mismo con el agua. Llamé a su pediatra y me recetó un medicamento para intentar que aceptara algo de lo que le daba y evitar volver al hospital. Felizmente después de una larguísima siesta (que ya empezaba a preocuparme -es que yo soy así, no puedo evitarlo-) los vómitos cesaron y empezó a tolerar mejor el suero y el agua, aunque no quiso probar nada sólido. No tenía muchas ganas de jugar pero se le veía mejor de ánimo. Aún se quejaba un poco de dolor, pero menos.

Hoy se ha levantado como nuevo. ¡Es que así son los niños! Me siento mucho más tranquila porque ayer se me partía el alma al verlo tan decaído, sin ganas de nada. Sólo de tumbarse en la cama y descansar.

Felizmente es viernes y tenemos todo el fin de semana para descansar y recuperarnos :)


¡BUEN FIN DE SEMANA!


viernes, 2 de noviembre de 2012

Más reflexiones...

{de una mamá que trabaja fuera de casa}

Hace algunos días escribí este post con mis primeras reflexiones tras empezar a trabajar fuera de casa luego de la baja por maternidad y de unos cuantos meses de excedencia. Entre otras cosas, en él hablaba un poco por encima del tema de las infecciones al empezar la guardería, un tema que me fastidia y preocupa bastante.

Sí, sé que los niños que empiezan a ir a la guardería se enferman muchísimo y que así fortalecen su sistema inmunológico; pero para serles sincera, a veces esto me suena un poco a "consuelo" para los padres que sufrimos viendo cómo nuestros peques se ponen malitos cada dos por tres pero no tenemos otra alternativa que llevarlos a la guardería. 

No me gusta ver a Mateo enfermo tan seguido. Nunca se había enfermado tanto como desde que empezó la guardería. Estoy cansada de ver cómo respira con dificultad por tantos mocos, o cómo la tos le da arcadas -a veces llegando a vomitar- y lo despierta continuamente por las noches. Me molesta visitar al pediatra un día sí y otro también, o tener que darle medicamentos casi a diario -ya sea para la fiebre, o para evitar que los mocos le bajen y le de bronquitis-.

Felizmente ahora tenemos a mis suegros con nosotros y ellos se han podido quedar con Mateo cuando ha estado enfermo. Pero en pocas semanas se irán y papá y yo tendremos que organizarnos para cuidarlo si es que vuelve a enfermar. Estar en un país extranjero complica bastante las cosas ya que no tenemos familiares cerca a quienes acudir. Así que la única alternativa es pedir vacaciones -como máximo uno o dos días- o contratar a una cuidadora -conocemos a una chica que ya ha cuidado antes a Mateo-, con el correspondiente gasto que eso significa.

Enfín, no me voy a adelantar a los hechos y cuando la situación se presente ya lo solucionaremos. Por ahora disfrutaremos de estos días de descanso y de que Mateo está bien de salud -aunque con mocos y tos permanentes-.

lunes, 8 de octubre de 2012

Reflexiones...

{de una mamá que trabaja fuera de casa}

A escasas semanas de haber empezado la guardería y de haberme reincorporado al mundo laboral, siento lejanos aquellos días en los que me dedicaba casi por completo a cuidar a mi enano. Luego de desayunar y despedir a papá nos vestíamos y, para evitar el calor del mediodía, nos íbamos a la calle. El enano me acompañaba a tomar un cortado y de ahí directo al parque.

Columpios, tobogán, tierra, hojas, pelotas, niños, más niños, abuelos, cuidadoras, juguetes. Así transcurría nuestra mañana. Cerca del mediodía volvíamos a casa para comer y dormir la siesta. Por la tarde jugábamos un poco en casa, merendábamos y casi siempre, volvíamos a salir. A pasear, a comprar algo que nos hacía falta o nuevamente al parque. Al final de la tarde papá nos daba el encuentro, nos íbamos a casa, baño, cena, y a dormir. 

Hoy nuestra rutina es muy distinta. A las 6:30am estamos todos despiertos. Me baño, preparo el desayuno, desayunamos, preparo el tupper, termino de arreglarme y a las 7:30am salgo rumbo al trabajo. Mientras tanto papá cuida al enano y aprovecha algún hueco para bañarse. Una vez que yo me he ido le da el desayuno, lo viste y lo lleva a la guardería, donde se queda hasta las 5:00pm que voy a buscarlo.

Tengo que confesar que tenía ciertos reparos en llevar al enano a la guardería. Tal como comenté en este post se me encogía el corazón de solo pensar que iba a estar tantas horas fuera de casa y lejos de nosotros, compartiendo cuidadora con otros diez, once o doce niños, y sin los abrazos, besos y caricias de mamá a los que estaba tan acostumbrado. Me preocupaba el tema de las infecciones, la hora de la comida -desde hace unos meses no le gusta que le den de comer- y principalmente, la siesta.

A pesar que lo extraño horrores, no voy a negar que me siento bien de haber vuelto a trabajar fuera de casa, me gusta estar con otros adultos, conversar de cosas que no tengan nada que ver con los niños y tener más tiempo para mí. Además, soy consciente de que hoy en día tener un trabajo es prácticamente un lujo, y tengo que cuidarlo como oro.

Por otro lado, veo que el enano está bien en la guardería. Le dan bastante atención, se preocupan de que coma bien, que duerma la siesta y ha aprendido muchas cosas nuevas. Cuando me ve entrar a la clase se alegra muchísimo y siempre tiene una sonrisa de despedida para su profesora.

Lo de las infecciones es un tema aparte. Desde que empezó la guardería los mocos y la tos nos acompañan -ahora mismo está con bronquitis- lo cual implica tener un plan alternativo para cuando no puede ir a la guardería. Felizmente ahora tenemos a mis suegros de visita y nos pueden ayudar cuidando al enano, pero sino tendríamos que pedir vacaciones en el trabajo o buscar una canguro. La verdad es que las cosas se complican un poco cuando no tienes familiares cerca para echarte una mano.

Pero a pesar de todo, sigo pensando que casi 9 horas diarias de guardería es demasiado para un niño tan pequeño. Cuando lo voy a buscar lo noto más cansado que de costumbre y como consecuencia un poco fastidiado. Personalmente creo que lo ideal sería que pasara sólo medio día en la guardería, y que pudiera comer y dormir en casa, a su ritmo. Así como pasar la tarde jugando tranquilo, a su aire, ya sea en casa o en el parque.

Mi reflexión final es que creo que para poder cumplir con nuestras obligaciones estamos forzando a nuestros hijos a llevar un ritmo de adultos, sin respetar del todo sus tiempos y necesidades. Por otro lado, es poco el tiempo que podemos compartir con ellos durante la semana. Por eso, seguiré insistiendo en que necesitamos un cambio, ellos también lo necesitan y nos lo agradecerán.

domingo, 1 de julio de 2012

Cuando mamá se pone mala

Hace unos días me levanté sintiéndome mal, con un ardor de estómago que me fastidiaba muchísimo, un poco de náuseas y nada de fuerzas. Es la primera vez que me pongo mala desde que nació mi enano. He tenido un par de resfriados, pero nada que no me permitiera hacer mis actividades cotidianas. Pero la gastritis siempre me ha afectado muchísimo y ese día me encontraba fatal, creo que hace por lo menos unos cuatro o cinco años que no me sentía así. Lo único que me provocaba era tumbarme en la cama y descansar. 




Cuando tienes un niño esto es prácticamente imposible, peor aún si el niño no va a la guardería y no hay abuelos cerca a quiénes llamar para que te echen una mano. Qué cara me habrá visto papá que decidió quedarse en casa para ayudarme con Mateo. Felizmente no era imprescindible que fuera al despacho ese día y podía trabajar desde casa. 

La verdad es que me ayudó bastante. Estuvo cuidando al enano gran parte del día y yo pude echarme en la cama y descansar. Sin la ayuda de papá no sé cómo hubiera hecho para atender a mi enano ese día con lo mal que me sentía. Pero las mamás siempre sacamos fuerzas y seguro que lo hubiera conseguido. Lo que no sé es si al día siguiente me hubiera encontrado mejor, como sucedió, o peor. Espero que esta situación no se repita hasta dentro de mucho, mucho tiempo.

¿Qué hacen cuándo se ponen enfermas? ¿Tienen a alguien para que las ayuda con sus peques? 

martes, 8 de mayo de 2012

Mamá se va a trabajar, ¿y Mateo?


Sé que todavía faltan unos cuántos meses pero éste es un tema que no para de darme vueltas en la cabeza. En setiembre tengo que volver a trabajar y Mateo se irá a la guardería. Desde que nació casi no nos hemos separado, pasamos todo el día juntos y lo llevo conmigo a donde vaya. Por eso de solo pensar que vamos a estar separados nueve horas todos los días y que durante este tiempo él va a estar fuera de casa, compartiendo cuidadora con otros diez, once o doce niños, y sin los abrazos, besos y caricias de su mamá a los que está tan acostumbrado se me encoge el corazón. Nos hemos decidido por la guardería en lugar de por una cuidadora porque no conocemos a nadie de confianza, y la idea de dejar a nuestro hijo solo con un desconocido no nos convence para nada. 

Durante la baja por maternidad mi marido y yo tuvimos largas conversaciones sobre quién iba a cuidar a Mateo cuando yo tuviera que regresar a trabajar y finalmente decidimos que yo pidiera una excedencia -algo que yo ya tenía en mente inclusive desde antes de estar embarazada- porque nos moríamos de pena de dejarlo tan pequeñito en la guardería. Y no me arrepiento. Hemos tenido que ajustarnos el cinturón y tirar un poco de los ahorros pero sin duda ha valido la pena. No cambio por nada del mundo este tiempo que he podido compartir y que sigo compartiendo con mi hijo. Haber podido presenciar cada uno de sus aprendizajes y descubrimientos, observarlo jugar y compartir juegos y muchas risas con él, llevarlo al parque todas las mañanas, darle de comer, de merendar y hacer que duerma las siestas -aunque me tome media hora o más- no tiene precio. 

Pero como todo lo bueno, la excedencia se acaba. No podemos darnos el lujo de prorrogarla, si paso del año no me conservarían el puesto de trabajo y necesitamos mi sueldo. Por otro lado, me interesa desarrollarme profesionalmente y lamentablemente, aunque sea por el cuidado de un hijo, una pausa muy larga te puede dejar fuera del mundo profesional. La mayor parte de la gente me dice que Mateo estará bien en la guardería; que ahí los cuidan bien, que los estimulan mucho, les enseñan a compartir, a esperar su turno y que adquieren una rutina. No lo dudo, pero sigo preguntándome: ¿es esto verdaderamente lo que los bebés y niños tan pequeños necesitan? ¿está bien que pasen nueve o más horas al día fuera de casa y lejos de sus padres?

Los primeros años de vida son sumamente importantes, muchos expertos coinciden en que los niños deberían pasar los tres primeros años de vida al cuidado de alguno de sus padres. De acuerdo con numerosos estudios e investigaciones recientes, durante estos primeros años el cerebro desarrolla un 90% de su tamaño adulto y consolida la mayor parte de los sistemas y estructuras responsables de todo el funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico. Por ello, las experiencias durante estos primeros años son críticas. Elsa Punset en su libro Brújula para navegantes emocionales indica que "la empatía, el afecto, el deseo de compartir, el aprendizaje de la gestión de la agresividad y el desarrollo de la capacidad de amar están asociados a las capacidades de apego formadas durante la infancia y la niñez temprana". 

Necesito y quiero trabajar, pero sin desatender lo más importante que tengo en la vida. ¿Es que no hay otras alternativas? Creo que tenemos que ir un poco más allá, cuestionarnos lo establecido y romper paradigmas. ¿Es necesario estar de lunes a viernes ocho o diez horas en la oficina para hacer bien nuestro trabajo? ¿Estamos utilizando el tiempo de forma eficiente? Y las nuevas tecnologías, ¿las estamos aprovechando al máximo? Hace un par de días descubrí la iniciativa El día de la oficina en casa, creo que sería interesante que este tipo de iniciativas se extendieran a un mayor número de empresas. Yo he reducido la jornada a siete horas -lo cual ya es de gran ayuda- pero si le sumamos los trayectos y una media hora para comer, en total son nueve horas las que Mateo tiene que estar en la guardería. Y mi marido, qué puedo decir, él trabaja más horas que yo. 

Hemos visitado muchas guarderías y hemos intentado escoger la mejor. Sé que lo más probable es que Mateo termine por acostumbrarse, y seguro que hasta la pasará bien. No sé si yo me acostumbraré a decirle adiós cada mañana y no volver a verlo, besarlo y abrazarlo hasta nueve o diez horas más tarde. De lo que sí estoy segura es de que necesitamos un cambio para que los padres que queremos y/o necesitamos trabajar podamos compartir más tiempo con nuestros hijos. Ellos también lo necesitan y nos lo agradecerán.
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