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miércoles, 6 de febrero de 2013

Miércoles Mudo: 20 meses después


¡Mi bebé se ha convertido en un niño!

domingo, 4 de noviembre de 2012

Diecisiete meses


Cada día nos sorprendes con algo nuevo. No sé si sea capaz de escribirlo todo. Lo más importante es que ya te mantienes de pie sin ayuda, y has dado tus primeros pasos. ¡Cuánto hemos esperado este momento! 

Ya estás totalmente adaptado a la guarde y, aunque me encantaría poder estar contigo más tiempo durante el día y que te enfermaras menos, me tranquiliza saber que en la guardería estás bien, que comes y duermes bien, y que te diviertes mucho, tal como me comenta siempre la profesora. Uno de mis momentos favoritos del día es cuando te voy a buscar y me regalas una de tus hermosas sonrisas. 


¡Así de contento te pones cuando me ves llegar a la guarde!

Siempre intento aprovechar al máximo las tardes que pasamos juntos en casa. Pongo música y jugamos. Te entretienes con tus juguetes -sobretodo con los musicales-, pero lo que más te gusta es moverte por la casa descubriendo cosas nuevas y escondiéndolas. Me haces reír mucho con tus travesuras.


Mi pequeño lector


Tardes en casa

Este último mes hemos tenido varias visitas, y tu no has podido estar más contento. Has compartido risas -también algunos llantos- y juegos con tus tíos y abuelos. Además tengo que reconocer que nos han ayudado muchísimo. Ellos son ahora los encargados de cambiarte el pañal porque a papá y a mi nos montas unas escenas terribles.

Te has convertido en un pequeño parlanchín y te estás comunicando cada vez más, tanto con palabras como con gestos y ruidos. La mayor parte del tiempo hablas en tu idioma y no logramos entenderte, pero ya sabes decirnos varias cosas, como por ejemplo "ñam-ñam" cuando tienes hambre o quieres que te invitemos lo que estamos comiendo, "aguis" cuando quieres agua y "caca" cuando necesitas que te cambiemos el pañal. Lo último con lo que nos has sorprendido es diciendo "no no no no no" a la par que mueves tu dedo índice de un lado a otro cuando no quieres algo.

Cada vez te interesan más los dibus, los ponemos sobretodo por las mañanas, mientras papá y yo nos preparamos para salir a trabajar. Hablas, bailas, te ríes y señalas mientras los miras atentamente.


Bibe matutino viendo dibus

Odias los calcetines, apenas puedes te los quitas. No sé cómo consigues quitártelos hasta mientras duermes!!! Los zapatos tampoco son de tu total agrado, cuando vas en el cochecito a veces empiezas a golpear un pie contra el otro intentando sacártelos.

Observas con atención todas y cada una de las cosas que hacemos y no pierdes la oportunidad de imitarnos. ¡Me sorprende lo rápido que aprendes!

Como a la mayoría de los niños te encanta la calle, así que aprovechamos las mañanas de los fines de semana para salir a pasear. Te emocionas muchísimo cuando llegamos al parque, sonríes, gritas y mueves las manos y las piernas sin parar. Una de las cosas que más te gusta del parque es observar jugar a los otros niños. También te gusta saludar -y despedirte- con la mano y con una sonrisa a los adultos y niños que se cruzan por tu camino. A la gente le hace mucha gracia y suelen devolverte el saludo y la sonrisa. 


Mañana de otoño en el parque

¡No te puedes imaginar lo mucho que te queremos y cómo alegras nuestros días! 


¡FELICES DIECISIETE MESES MI VIDA!

miércoles, 10 de octubre de 2012

lunes, 3 de septiembre de 2012

Quince meses


Hoy cumples quince meses. ¡Qué rápido se pasa el tiempo! Casi sin darnos cuenta has dejado de ser un bebé para convertirte en un niño, y espero que estos quince meses en los que hemos estado juntos todo el tiempo te hayan preparado para afrontar los cambios que viviremos en los próximos días (te vas a la guarde y mamá a trabajar, ¡te voy a extrañar mucho!).

Dos meses

Aún no andas, te pones de pie y avanzas sujetándote de las paredes y de los muebles, pero todavía no estás listo para soltarte. Cuando te cojo de las manos para ayudarte a caminar te enfadas y te sientas. Lo tienes muy claro. No te sientes seguro, cuando estés preparado te soltarás a andar y no habrá quien te pare. Como todo niño tienes tus ritmos y nosotros debemos respetarlos. 

Lo mismo pasó con el gateo ¿recuerdas?. Te colocaba boca abajo para estimularte a gatear como me habían recomendado y te enfadabas, así que dejé de hacerlo. Y un buen día empezaste a gatear y no paraste más. Ahora te mueves por toda la casa a gran velocidad. Sin embargo, no has olvidado la forma de desplazarte que desarrollaste antes de gatear: culear. Cuando no quieres soltar tus juguetes o por alguna otra razón no te sientes seguro gateando, culeas. Papá y yo ya nos acostumbramos, pero a la gente le hace mucha gracia.

Tres meses, mirando los árboles. 

Estás en pleno descubrimiento del mundo. Observas con gran atención cada cosa que sucede a tu alrededor y quieres tocar todo lo que se cruza por tu camino. A veces te enfadas cuando no te dejamos coger algo. Has aprendido a encender y apagar la luz y a colocarte los teléfonos en la oreja. Sabes decir "hola" y "adiós" con la mano y a dar besos volados. Te gusta mucho esconderte detrás de las cortinas, cojines o libros y pasarme la voz para que yo diga: "¿Dónde está Mateo?". Eres un pequeño lector. Me fascina ver cómo pasas las páginas de tus libros con gran concentración. 

El pequeño lector

Este verano hemos descubierto que adoras el mar. Te dejamos en la arena y te vas culeando hacia el mar. Disfrutas sintiendo cómo las olas revientan sobre tu cuerpo. También te encantan los perros. Cada vez que ves uno sonríes y te emocionas, por eso hay días en que te llevo al parque especialmente a ver a los perros que sacan a pasear. Podemos pasarnos un buen rato ahí. Y la música. Cuando escuchas una canción que te gusta me miras y empiezas a moverte al ritmo de la música, siempre sonriendo. 

Seis meses

Ya dices unas cuantas palabras: ma ma ma ma, pa pa pa pa, aguaaaa y caca que la utilizas para una gran variedad de cosas, aunque cambias el tono. Hemos superado la "rebelión en la trona" y ahora comes bien y casi de todo. Ya no comes papillas y te gusta coger la comida tu mismo, con las manos. Te encanta el queso fresco y el yogur, como a mí. Hemos aprendido que la mejor forma de darte fruta es en zumos, así que eso hacemos. Lo del sueño todavía no lo hemos solucionado. Te cuesta dormir y te despiertas varias veces por la noche. Además, siempre madrugas. Antes de las 7am ya estás listo para empezar el día.  

Te gusta que te lleve al parque; ahí juegas con tus pelotas, te subes al columpio y al tobogán. Hemos descubierto que eres un coqueto. Haces ruidos para llamar la atención (sobretodo de las chicas) y cuando consigues que te miren regalas una de tus preciosas sonrisas. No hay quien se resista. 

Con las pelotas

En el columpio

Pero lo más importante es que veo que eres feliz. Tus sonrisas me lo demuestran cada día. 



¡FELICES QUINCE MESES MI VIDA!

martes, 12 de junio de 2012

El primer cumpleaños


No sé por qué me ha costado tanto escribir este post. Lo vengo preparando desde hace como dos semanas, pero no conseguía terminarlo. Le he dado mil vueltas. Finalmente, aquí está!

Hace un par de fines de semana mi enano cumplió un año. Teníamos dudas sobre si hacer algo especial por el cumpleaños o no, y al final nos animamos y organizamos una mini fiesta en casa con unos cuantos amigos cercanos y sus hijos. 

Compramos un riquísimo pastel de zanahoria en Strata Bakery (si vives en Barcelona y te gusta el dulce te recomiendo visitar esta pastelería, tienen unos postres deliciosos y un lindísimo local), unas pastitas, y decoramos la casa con guirnaldas, globos y por supuesto muchos juguetes para que los peques no tuvieran oportunidad de aburrirse. Pasamos una tarde súper bonita y, aunque Mateo no llegara a darse de cuenta de qué pasaba exactamente, sabía que era un día especial y que él era el protagonista. 

Durante ese día no pude evitar pensar en cuánto ha cambiado mi vida desde aquel viernes por la mañana en la que tuve esa extraña sensación e inmediatamente supe que se me había roto la fuente y que muy probablemente ese día tendríamos a Mateo con nosotros. No me lo esperaba. Aún me faltaban tres semanas para cumplir las cuarenta. De hecho, el día anterior había ido a trabajar y había sido un largo día, pues tuve que salir fuera de Barcelona para presentar los avances del proyecto en el que me encontraba trabajando. La reunión terminó tarde, tanto así que no pude ir a las clases de yoga para embarazadas. Por la noche ya sentí algo raro, pero no le di importancia. Me acosté y muy temprano por la mañana me desperté y la sensación era más fuerte, ahora era imposible pasarla por alto. Desperté a papá y nos fuimos juntos hacía el hospital.

El trabajo de parto transcurrió sin mayores complicaciones y aquella tarde tuve a Mateo entre mis brazos. Recuerdo perfectamente lo que sentí al mirarlo y tocarlo por primera vez, recuerdo su llanto y ese olor tan especial que tienen los recién nacidos. Recuerdo que mientras me trasladaban de la sala de partos a la habitación no podía dejar de llorar. No sé por qué. Tenía una impresionante mezcla de sentimientos y emociones. Sentía una inmensa alegría, pero a la vez me moría de miedo y estaba un poco triste porque como Mateo se había adelantado, mi madre no había podido estar ahí acompañándonos.

Casi sin pensarlo ha pasado ya un año desde ese día. Un año muy intenso. Han habido días -y sobretodo noches- difíciles, muy difíciles. Ya no duermo toda la noche, ni salimos al cine o a cenar. Tampoco voy de compras -como todo hombre, mi enano odia las tiendas- ni a clases de pintura. Ahora madrugamos, vemos la tele con subtítulos para no hacer ningún ruido mientras duerme y pedimos pizza algunas noches. Tenemos un salón que parece un área de juegos y me paso gran parte del tiempo limpiando y ordenando lo que el enano va desperdigando por toda la casa. Pero somos inmensamente felices y no soy capaz de imaginar mi vida sin Mateo. 
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