Necesito consejos, sugerencias, experiencias, comentarios, críticas constructivas y todo lo que me pueda ayudar a cambiar y mejorar esta situación. Les cuento. Mi enano siempre ha comido muy bien, pero desde hace unas dos o tres semanas -coincidiendo con el primer cumpleaños- no quiere por nada del mundo que yo le dé de comer -salvo cuando se tratar del yogur, que le encanta-. Cuando intento darle la comida -ya sea con cucharilla o, ahora último, con tenedor- me voltea la cara, me empuja la mano y se queja. O sino coge el cubierto y lanza todo por los aires.
Viendo esto, decidí cambiar de técnica y dejarle trozos de comida en la mesa para que él mismo los vaya cogiendo, o a veces, se los doy directamente a la mano y él se los lleva a la boca. No le dejo el plato entero porque sé que lo primero que hará es cogerlo y tirarlo al suelo. Al principio esta técnica funcionó bien, yo veía que mi enano comía a gusto y las cantidades que necesitaba. Pero desde hace unos pocos días esto tampoco funciona. Lo único que hace con -casi toda- la comida es tirarla al suelo. La coge de la mesa o de mi mano y la lanza directamente al suelo. Intento darle distintos tipos de comida: arroz, pasta, patata, carne, pollo, verduras y fruta, pero de cinco pedazos uno va a la boca y cuatro al suelo. Hoy, por ejemplo, no comió prácticamente nada y cenó tres trozos de patata, dos de zanahoria, y tres de melocotón. Después de la cena siempre le damos un biberón con cereales, y ese sí se lo toma todo sin decir palabra.
Tengo que confesar que esta situación me pone de los nervios, me angustia y, en ocasiones, me hace perder la paciencia. Intento de mil maneras hacer que coma algo: poniendo la tele o dándole algún objeto para que juegue. A veces lo consigo, otras no. Hoy día llegué incluso a levantar la voz diciéndole que ya basta, que se acabó, que con la comida no se juega. Luego me arrepentí, no creo que sea la forma. Estoy segura de que Mateo siente mi desesperación y ansiedad y que esto empeora las cosas. En la pauta orientativa de los doce meses que me dio el pediatra decía lo siguiente: "La ansiedad de los padres cierra la boca de los hijos." Estoy de acuerdo con esto y creo que, en parte, es lo que nos está pasando.
El problema es que no sé por qué me pasa esto. Mi enano está muy bien de peso y de tamaño, sé que esto le ocurre a la mayoría de niños en algún momento, y además yo siempre he pensado que los niños de esta edad comen lo que necesitan y que, por lo tanto, si tienen hambre comen y si no, pues no. Pero de todas maneras me queda la duda de que quizás sí tiene hambre pero no le gusta lo que le estoy dando. Por otro lado, es cierto que me pone nerviosa el hecho de ver cómo se ensucia todo y que luego hay que limpiarlo, aunque realmente eso debería ser lo de menos.
Sé que tengo que trabajar mucho mi paciencia y mantener la calma en esos momentos, pero también me gustaría saber si estoy haciendo algo mal en cuanto a la forma de darle la comida. Así que, ya saben, se aceptan todo tipo de consejos, comentarios, sugerencias y críticas -eso sí, siempre constructivas-. ¡Gracias!