Hoy cumples quince meses. ¡Qué rápido se pasa el tiempo! Casi sin darnos cuenta has dejado de ser un bebé para convertirte en un niño, y espero que estos quince meses en los que hemos estado juntos todo el tiempo te hayan preparado para afrontar los cambios que viviremos en los próximos días (te vas a la guarde y mamá a trabajar, ¡te voy a extrañar mucho!).
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Dos meses |
Aún no andas, te pones de pie y avanzas sujetándote de las paredes y de los muebles, pero todavía no estás listo para soltarte. Cuando te cojo de las manos para ayudarte a caminar te enfadas y te sientas. Lo tienes muy claro. No te sientes seguro, cuando estés preparado te soltarás a andar y no habrá quien te pare. Como todo niño tienes tus ritmos y nosotros debemos respetarlos.
Lo mismo pasó con el gateo ¿recuerdas?. Te colocaba boca abajo para estimularte a gatear como me habían recomendado y te enfadabas, así que dejé de hacerlo. Y un buen día empezaste a gatear y no paraste más. Ahora te mueves por toda la casa a gran velocidad. Sin embargo, no has olvidado la forma de desplazarte que desarrollaste antes de gatear: culear. Cuando no quieres soltar tus juguetes o por alguna otra razón no te sientes seguro gateando, culeas. Papá y yo ya nos acostumbramos, pero a la gente le hace mucha gracia.
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Tres meses, mirando los árboles. |
Estás en pleno descubrimiento del mundo. Observas con gran atención cada cosa que sucede a tu alrededor y quieres tocar todo lo que se cruza por tu camino. A veces te enfadas cuando no te dejamos coger algo. Has aprendido a encender y apagar la luz y a colocarte los teléfonos en la oreja. Sabes decir "hola" y "adiós" con la mano y a dar besos volados. Te gusta mucho esconderte detrás de las cortinas, cojines o libros y pasarme la voz para que yo diga: "¿Dónde está Mateo?". Eres un pequeño lector. Me fascina ver cómo pasas las páginas de tus libros con gran concentración.
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El pequeño lector |
Este verano hemos descubierto que adoras el mar. Te dejamos en la arena y te vas culeando hacia el mar. Disfrutas sintiendo cómo las olas revientan sobre tu cuerpo. También te encantan los perros. Cada vez que ves uno sonríes y te emocionas, por eso hay días en que te llevo al parque especialmente a ver a los perros que sacan a pasear. Podemos pasarnos un buen rato ahí. Y la música. Cuando escuchas una canción que te gusta me miras y empiezas a moverte al ritmo de la música, siempre sonriendo.
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Seis meses |
Ya dices unas cuantas palabras: ma ma ma ma, pa pa pa pa, aguaaaa y caca que la utilizas para una gran variedad de cosas, aunque cambias el tono. Hemos superado la "
rebelión en la trona" y ahora comes bien y casi de todo. Ya no comes papillas y te gusta coger la comida tu mismo, con las manos. Te encanta el queso fresco y el yogur, como a mí. Hemos aprendido que la mejor forma de darte fruta es en zumos, así que eso hacemos. Lo del sueño todavía no lo hemos solucionado. Te cuesta dormir y te despiertas varias veces por la noche. Además, siempre madrugas. Antes de las 7am ya estás listo para empezar el día.
Te gusta que te lleve al parque; ahí juegas con tus pelotas, te subes al columpio y al tobogán. Hemos descubierto que eres un coqueto. Haces ruidos para llamar la atención (sobretodo de las chicas) y cuando consigues que te miren regalas una de tus preciosas sonrisas. No hay quien se resista.
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Con las pelotas |
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En el columpio |
Pero lo más importante es que veo que eres feliz. Tus sonrisas me lo demuestran cada día.
¡FELICES QUINCE MESES MI VIDA!